Tras la jornada inaugural protagonizada por Toro (Kike Maillo, 2016) dio comienzo la competición en el Festival de Málaga. Cine Español y nos centramos en las dos secciones dedicadas al cine de ficción, es decir, la Sección Oficial y ZonaZine, selección dedicada al cine más alternativo y diferente. Si tenemos en cuenta que los programadores no son inocentes, el primer día se caracterizó por la presencia de dos grandes damas de nuestro cine actual: Belén Rueda y Maribel Verdú.

Rueda da el salto a la comedia, género que aun no había frecuentado en la gran pantalla, con La noche que mi madre mató a mi padre (Inés París, 2016). París vuelve al cine tras casi diez años de retiro en la televisión con una comedia en la que rodea a la actriz de Mar adentro de un excelente reparto formado por Eduard Fernández, María Pujalte, Fele Martínez, Diego Peretti y Patricia Montero. Hasta aquí todo bien, si no fuese porque el intento de comedia negra con asesinato incluido, en una vertiente más cercana a Woody Allen que a los clásicos de la Ealing, no acaba de cuajar debido a un funcionamiento intermitente de los gags, una continua verbalización de las situaciones (mal endémico del cine español) y, sobre todo, por una falta de inspiración en la puesta en escena por parte de París.

La noche en que mi madre mató a mi padre

La noche en que mi madre mató a mi padre

La actualidad promete ser una de las principales fuentes de inspiración en este festival que acaba de comenzar y La punta del iceberg (David Cánovas, 2016) es la primera muestra de este compromiso cinematográfico con la realidad social. Una investigación acerca de tres suicidios en una gran empresa centra la trama de la opera prima de Cánovas que ha contado con Maribel Verdú en el papel protagonista. Flanqueada por un reparto de campanillas, como le ocurría a Belén Rueda, compuesto por Alex García, Carmelo Gómez y Bárbara Goenaga, Cánovas intenta insuflar de algo de vida a un libreto de José Amaro Carrillo, Alberto García Martín y el propio director que es previsible desde el primer momento. Además, los motivos de los suicidios terminan resultando risibles, restando dramatismo a una situación a todas luces exageradas.

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Por desgracia, tampoco encontramos en la sección de ZonaZine el confort del buen cine. La presentación de Estirpe (Adrián López, 2016) venía precedida de una exitosa campaña de crowfunding y la presencia de atractivos nombres como los de Nacho Vigalondo, Borja Cobeaga, Carlos Vermut, Borja Crespo y Mauro Entrialgo interpretándose a ellos mismos en la imposible historia sobre el mejor cómic que jamás ha existido, que resulta ser español. Mezclando formato documental y ficción Estirpe intenta narrar como este cómic llega a convertirse en una película que va más allá de lo cutre. El problema es que la propia película que estamos viendo se contagia de esta cutrez de forma totalmente involuntaria, naufragando en un relato que si bien causa simpatía en los primeros compases termina arrastrándose hasta los 89 minutos de forma desesperante. Al final, no pasa de ser un chiste entre amigos que hará gracia a los implicados y sus acólitos pero que demuestra que lo que podría haber sido un mediometraje más que simpático deriva en un largometraje con escasa chispa.