Acantilado

Acantilado

La tercera jornada del Festival de Málaga trajo tres propuestas que vienen a mostrar los caminos muy diferentes por los que puede llegar a transitar el cine español: el thriller desangelado, la comedia quijotesca y la calma experimental.

Helena Taberna presentó en Sección Oficial, pero fuera de concurso, el thriller Acantilado donde Daniel Grao, recientemente visto en Julieta (Pedro Almodóvar, 2016), debe buscar a su hermana en Gran Canaria tras haberse producido un suicidio colectivo en la secta a la que pertenecía. Los nombres de Juana Acosta, Ingrid García Jonsson y Goya Toledo acompañan a Grao en una intriga que no es tal y que se desinfla conforme pasan los minutos. No consigue Taberna dar algo de misterio o drama a la propuesta, que termina transitando caminos demasiado trillados (la comisaria dura que interpreta Toledo, la increíble relación entre los personajes de Grao y Acosta…) y termina aburriendo a pesar de un inicio prometedor.

Quatretondeta

Quatretondeta

Algo mejor resulta la curiosa película con la que debuta Pol Rodriguez. Quatretondeta aglutina comedia y drama con varios cadáveres de por medio en un viaje en busca de descanso. El anciano interpretado por José Sacristán intenta llevar a su esposa al pueblo de Quatretondeta donde quería descansar. Tras robar el ataúd al curioso funerario encarnado por Julián Villagrán se encontrará con Sergi López, un no menos peculiar pueblerino al que también se la ha muerto el padre. A estos se une la hija de la difunta, Laia Marull, que busca una firma para poder llevarse el cuerpo de su madre a París. Como si de un Jo, qué noche (Martin Scorsese, 1985) manchego se tratase, la película de Rodríguez viaja de la comedia al drama, disparatándose en muchos momentos así como tocando nuestra fibra sensible de forma más que eficaz.

La experimentación la encontramos de nuevo en ZonaZine y en esta ocasión trae como referentes a nombres que van de Godard a Kawase según afirma Christophe Farnarier, director de El perdido, en los créditos finales. La película narra la peripecia vital de un hombre que se interna en un bosque tras desistir de su idea inicial de suicidarse. Con mucha calma y pocas explicaciones, Farnarier va desarrollando la idea del ser humano reencontrándose con la civilización tras comenzar desde cero en la naturaleza. Completamente abandonados a nuestra suerte como espectadores, de forma similar a la que el hombre perdido hace frente a su soledad, El perdido propone un viaje que en principio parece no tener rumbo pero que poco a poco va adquiriendo significado hasta lograr una interesante aventura en lo que podemos considerar el reverso verdaderamente arty de la última película de Alejandro G. Iñárritu.