SONY DSC

Hola Ramón:

Esto se acaba ya, ¿te das cuenta? Es curioso lo de los Festivales, es un poco como el principio de Apocalypse Now, con Martin Sheen solo y borracho en aquella habitación del hotel en Saigón: “cuando estás allí solo sueñas con volver a casa, cuando estás en casa sólo piensas en volver a Vietnam”. Te lo aseguro, aún no me he ido de esta ciudad y ya estoy echando de menos el vértigo, las carreras, los sudores para terminar las crónicas a tiempo, el sueño, los sandwiches engullidos en las colas de las proyecciones. No sé bien si esto representa así en general la incapacidad del ser humano para ser feliz o es fruto de una inquietud genuina y meramente personal pero me gusta, sí, he aprendido a disfrutar de mis contradicciones.

Así, un poco contradictorio, es este Festival de Cannes en el que sales de ver una película de Ken Loach y te cruzas con tres Lamborghinis en la Promenade de la Croisette. Todos fingimos que esto es normal, pero no lo es, no lo es. Aquí hasta la lucha de clases es una herramienta publicitaria, quizás sea solamente eso y nada más que eso, algo tan epidérmico como la cosa esa que ha rodado Sean Penn. Ayer pensaba en cómo alguien podía ser tan loco para seleccionarla para la Sección Oficial, hoy, sin embargo, creo que es el film que mejor simboliza el espíritu de esta ciudad, quizás la capital mundial de la superficialidad, al menos en estas fechas.

Ramón, me estoy dando cuenta que esta carta está quedando muy amarga y no representa la realidad. Como te decía al principio, mis sentimientos están mezclados al respecto. No sólo en la cuestión de lo de las películas, déjame confesarte que también que siente un poco de orgullo por el trabajo realizado, por las horas pasadas en las colas sin perder el buen humor. Más allá de que los resultados puedan gustar más o menos, no estamos hablando de eso, ya tú sabes.

Ah, sí, lo del cine, que estábamos aquí para poner nuestras diez películas favoritas del Festival. Bien, vamos con ello:

  1. Aquarius (Kleber Mendonça Filho)
  2. Toni Erdmann (Maren Ade)
  3. The Neon Demon (Nicolas Winding Refn)
  4. Elle (Paul Verhoeven)
  5. La tortue rouge (Michael Dudok de Wit)
  6. Neruda (Pablo Larraín)
  7. Grave (Julia Ducornau)
  8. Mimosas (Oliver Laxe)
  9. Fai bei sogni (Marco Bellochio)
  10. I tempi felici verranno presto (Alessandro Comodin)

Pero cuéntame, ¿qué tal tu primera edición del Festival?

Un abrazo,

Martín

Port-Cannes-Twilight

Hola Martín:

Parece que fue ayer cuando estaba preparando la maleta con más nervios que otra cosa por comprobar lo que todo el mundo me había contado sobre esta ciudad y su festival. Todas esas carreras y el estrés combinados con las colas, comer mal y las escasas horas de sueño tienen el efecto curioso de dilatar y comprimir el tiempo durante los días y las noches, a veces simultáneamente. Podría vivir así para siempre, pero a la vez soy consciente de que esto parece una burbuja de realidad alternativa en la que es posible mantenerse conectado a lo que más me gusta de forma artificial. En esa burbuja cualquiera de esos pequeños sacrificios que comentas vale la pena por descubrir más cine, por mantener interminables conversaciones con compañeros y desconocidos en los tiempos muertos, comiendo un bocadillo o recorriendo el trayecto entre una sala de proyección y otra.

¡No me hables de Sean Penn! Todavía no me he recuperado de sufrir el visionado de su desastroso panfleto. Que me venga a hablar de cooperación internacional The Last Face siendo una película tan falsa, pretenciosa y con estrellas de Hollywood que parecen recién salidos de un anuncio de perfume dice mucho de los motivos por los que se presentó aquí. «Vamos a ser solidarios, pero con glamour.» La contradicción se contagia al mismo tratamiento elitista de acceso al cine, arte masivo y popular por excelencia desde su creación, que provoca esa ridícula situación de decenas de hombres y mujeres vestidos con horteras (y baratos) trajes de gala suplicando por invitaciones en la Croisette, mientras en las calles de al lado se ven a personas sin techo durmiendo en los portales. Esos mismos portales que ven transitar por las carreteras superdeportivos de lujo que atienden las presentaciones en el Grand Théâtre Lumière. Este es el aspecto de Cannes que más me ha hecho reflexionar sobre qué hago exactamente aquí.

El cine, esa es la respuesta. Y aprender a mirarlo y analizarlo mejor. Creo que nada me ha ayudado más a esforzarme personalmente y me ha enriquecido tanto que el puñado de festivales a los que he acudido en el último par de años. Cannes no ha sido una excepción. ¿Y qué decir de esta pequeña gran comunidad en la que me he visto integrado casi sin darme cuenta? Otro punto a favor para volver a la Costa Azul el año que viene sin tener remordimientos y que potencia el resto de aspectos positivos de esta experiencia. Lo publicado queda como prueba de lo ocurrido, pero no llega a capturar ni de lejos todo lo que hay detrás para llegar a ese puñado de textos y mensajes en redes sociales. Algo que otorga a todo lo vivido aquí cierto halo mágico y efímero. Coincido contigo en la satisfacción global del trabajo realizado, para bien y para mal.

Te dejo mi lista de las favoritas, que probablemente cambiará al pensarlas y revisionarlas con el tiempo. Esas cosas pasan constantemente, ya lo sabes.

  1. Mimosas (Oliver Laxe)
  2. American Honey (Andrea Arnold)
  3. Toni Erdmann (Maren Aden)
  4. Paterson (Jim Jarmusch)
  5. Neruda (Pablo Larraín)
  6. Elle (Paul Verhoeven)
  7. The Neon Demon (Nicolas Winding Refn)
  8. The Handmaiden (Park Chan-wook)
  9. Personal Shopper (Olivier Assayas)
  10. Café Society (Woody Allen)

Un abrazo y hasta la próxima,

Ramón.

PODCAST RESUMEN CANNES 2016