<em><strong>Democracy</strong></em> (David Bernet, 2015)

Democracy (David Bernet, 2015)

En pleno momento de crisis institucional por el referéndum británico, el debate público sobre la utilidad, los objetivos y el funcionamiento de la Unión Europea se ha intensificado. Emerge así la cuestión del verdadero alcance y la influencia de los procesos legislativos, políticos y económicos asociados a esta organización sobre los ciudadanos, lejos de los grandes edificios de la banca, las inmensas corporaciones multinacionales y las agendas de los gobernantes. En el documental Democracy (David Bernet, 2015) se utiliza como punto de partida el reto que supone la era digital respecto a la privacidad y su conflicto con la explotación de la información generada por los individuos en su día a día interactuando con dispositivos electrónicos y servicios de todo tipo. Una excusa para desentrañar el procedimiento y las implicaciones reales del desarrollo de la elaboración de unas normas comunes que realizan los representantes de un diverso grupo de estados e ideologías en el Parlamento Europeo.

Jan Philipp Albrecht, representante alemán de Los Verdes y la figura central en el impulso y coordinación de una regulación férrea de la protección de datos en el contexto de la UE es quien sirve de hilo conductor de la película. A través de sus declaraciones, interacciones con sus colaboradores y las negociaciones con el resto de integrantes del grupo de trabajo para llegar a un acuerdo se va formando una panorámica que pretende incluir todos los elementos y variables a considerar en su esfuerzo por encontrar el consenso. Un esfuerzo por definir, armonizar y garantizar las libertades y las necesidades de una población repartida en veintiocho países, totalmente ajena a la importancia de los temas que se discuten en términos quizá excesivamente abstractos y que parecen no afectarles. Igual que esos jóvenes se muestran jugando despreocupadamente en las proximidades del edificio de al lado en el que se están tomando decisiones que pueden transformar definitivamente su futuro.

El blanco y negro en el que está rodada la cinta parece además querer despojar a las imágenes de cualquier consideración emocional. Algo contradictorio teniendo en cuenta tanto la enorme labor llevada a cabo sobre las bases ideológicas de quienes participan como los compromisos y sacrificios que tienen que realizar. Lo que sí se pone de manifiesto durante su metraje es la importancia del diálogo y la negociación, de la influencia de la alarma social y el debate mediático en la resolución de este reglamento europeo y de los principios y el carácter de los legisladores en los que situamos nuestra confianza para defender el interés público frente al privado y de unos lobbys que están en contra de cualquier restricción en su actividad o que pueda afectar negativamente a su cuenta de resultados sin importar las ambiguas repercusiones morales. El único lastre del que no consigue desprenderse el filmsederiva de su mismo planteamiento como retrato de la estructura burocrática: no entra en el fondo del asunto que trata más allá de lo necesario para comprender lo esencial.

<em><strong>Drone</strong></em> (Tonje Hessen Schei, 2014)

Drone (Tonje Hessen Schei, 2014)

Al final de Citizenfour (Laura Poitras, 2014) se podía deducir de forma implícita que el programa de vigilancia masiva desvelado por Edward Snowden había servido a Estados Unidos, entre otras cosas, para establecer cientos de miles de potenciales objetivos en su guerra contra el terrorismo. Unos objetivos dispersos por todo el mundo que nunca podrían ser eliminados en un conflicto convencional o siguiendo las leyes internacionales vigentes. El desarrollo y despliegue de un nuevo tipo de arma, las aeronaves no tripuladas, que permiten infiltrarse de manera encubierta en cualquier región, realizar un ataque quirúrgico y retirarse sin posibilidad de represalias es el instrumento que ha usado el gobierno de Barack Obama como medida ejemplar tomada para la supuesta legítima defensa de sus ciudadanos. Algo que en Drone (Tonje Hessen Schei, 2014) se pretende señalar a través de la comprensión de los aspectos morales, legales y humanitarios a los que afecta esta nueva era de los drones.

Sin pedir permiso, artilugios militares armados invaden el espacio aéreo de una zona remota de Pakistán en la que se refugian presuntos miembros de organizaciones terroristas islamistas. A miles de kilómetros de distancia en cajas de metal sin ventanas, pilotos entrenados controlan durante horas y asesinan sin ningún tipo de control judicial ni responsabilidad a los individuos sospechosos que le marcan sus superiores. Un primer misil desata el caos y cuando acuden en su ayuda otras personas, el segundo ataque garantiza la matanza. A través de las iniciativa para reclamar ante sus políticos que acaben con esa invasión invisible de los cielos del país y la denuncia pública de un antiguo piloto se nos aproxima a una realidad terrorífica. La muerte misma planea sobre las cabezas de niños inocentes de forma impune, que sólo abandonan el temor por sus vidas cuando se nubla el sol sobre ellos y dejan de percibir una amenaza siempre presente.

Alternando ágilmente entre los distintos hilos de su discurso que se desarrollan capturando el punto de vista de las víctimas y de uno de sus antiguos verdugos, la cinta se complementa narrativamente con entrevistas a expertos que hacen avanzar y ampliar el ámbito y las escala del problema que se plantea. La redefinición de la guerra provoca también la creación de un nuevo tipo de soldado cuya función principal es interactuar con máquinas y que nunca mirará a la cara de su enemigo. Una deshumanización extrema que no se sabe cómo puede afectarles. Se desafía además la ausencia de fiscalización de las actividades de unas operaciones secretas perpetradas por los militares bajo un mandato e información obtenida por las agencias de inteligencia, sancionada por el mismo presidente que firma las ejecuciones desde su despacho. La entrada en un territorio desconocido que ha provocado el germen de una escalada armamentística silenciosa a nivel global de la que desconocemos sus resonancias.