Amy Adams en <en><strong>Arrival</strong></em> (Denis Villeneuve, 2016)

Amy Adams en Arrival (Denis Villeneuve, 2016)

En la octava jornada del Zinemaldia llegó probablemente el título más esperado de toda su programación. La sección Perlas trajo del Festival de Venecia Arrival (Denis Villeneuve, 2016), una película de ciencia ficción basada en el relato corto “Story of Your Life” de Ted Chiang. Amy Adams interpreta en ella a la doctora Louise Banks, una experta lingüista que se involucra en los esfuerzos del gobierno para entablar comunicación con los extraterrestres que han aparecido en el interior de extraños objetos gigantes en distintas localizaciones del globo terráqueo. El primer contacto de la humanidad narrado desde el punto de vista de uno de sus miembros tiene aquí connotaciones filosóficas y existenciales, alejadas del tratamiento espectacularizante de cualquier blockbuster moderno orientado a la acción.

Con el hilo conductor de la elaboración de una guía de referencia que sirva para entender las peculiaridades del idioma de los alienígenas y saber lo que se proponen, los malentendidos y las presiones en las relaciones internacionales añaden una capa política global a modo de comentario sobre la necesidad de comunicación para resolver los conflictos. La importancia del lenguaje es la base de su premisa y cómo las diferencias entre una civilización y otra al respecto modelan también su idea de la realidad. Una realidad que en este caso establece una narración que se hace en términos tradicionalmente reservados al medio literario, en una de las mejores traslaciones de los temas, estructuras y recursos utilizados en la ciencia ficción hard jamas hechas. Traslación que adapta –pero no traduce– el material de partida desde una concepción totalmente cinematográfica, visual y atmosférica extremadamente cuidada, que se aleja de meras descripciones funcionales con la cámara y aporta significado en multitud de secuencias cuyos elementos parecen reordenarse siguiendo un criterio que cobra únicamente sentido al final de su metraje.

Lo dual de la propuesta lo termina de perfilar el aporte más científico y el personaje de Jeremy Renner. La percepción del tiempo de los visitantes es diferente a la nuestra y Villeneuve lo incorpora dentro de la misma estructura de la narración, aportando irónicamente el lado más emocional y espiritual del film. El mayor mérito –dentro de una auténtica saturación de imágenes que trascienden el complejo lenguaje de signos que parecen escribirse sobre un uróboros– es su habilidad para elaborar su completo discurso mientras trata temas complejos sin resultar complicados ni perder la dimensión humana del relato. Arrival es ciencia ficción que habla sobre nosotros a nivel individual y como colectivo global desde la exploración de la aprehensión del mundo a través de las herramientas racionales de las que disponemos. Además de incorporar una reflexión introspectiva sobre la propia mortalidad en un marco que establece nuevas normas para la vida.

<em><strong>Los ecos del Irrintzi</strong></em> (Iratxe Fresneda, 2016)

Los ecos del Irrintzi (Iratxe Fresneda, 2016)

Y en la sección Zinemira, fuera de concurso, el mediometraje Los ecos del Irrintzi (Iratxe Fresneda, 2016) pone el foco de atención sobre la cineasta navarra Mirentxu Loyarte, víctima de una persecución política que la llevó al exilio tras su Irrintzi (1978). Desde la reflexión de sus imágenes sobre y alrededor de la desconocida figura que protagoniza la cinta, su directora realiza una panorámica que conecta temáticamente tanto con el discurso de las obras de su sujeto de estudio como con la búsqueda personal que la llevaron a su descubrimiento. Por el camino, integrando citas de su filmografía, se suceden las resonancias entre el contexto social, político y cultural de la época con el presente. La concisa exposición expande además el alcance de este trabajo de no ficción a la identidad vasca, el lugar de la mujer en la sociedad, el exilio y el sacrificio por la creación artística (cinematográfica).

El film consta de imágenes de sus películas combinadas con una narración autoconsciente que se entrelazan con las declaraciones de la propia Loyarte, regresando a primera línea después de mucho tiempo alejada de la opinión pública. Más que un documental, Los ecos del Irrintzi es un ensayo audiovisual que propone recuperar una figura histórica y cuestionar los motivos de su olvido, mientras pone en perspectiva y analiza las circunstancias del mismo. Llama mucho la atención por un lado el compromiso formal de su autora y por otro la utilización del sonido en el montaje. Un sólo plano resume perfectamente y a la vez sirve de génesis de todo lo que en ella se cuenta: el encuadre de una foto de un viejo periódico concerniente a una mesa redonda sobre el papel de las mujeres en el cine fechada en 1978. En ella están rostros con nombres que todos conocemos y el de una enigmática mujer de la que sólo ahora podemos empezar a saber de su existencia.