I Am Not Madame Bovary (Feng Xiaogang, 2016)

Estimado Ramón,

Después de nueve intensos días de festival, ha llegado el momento de hacer balance. Te escribo este texto para contarte mis impresiones, quizá en el año con menos sorpresas desde que frecuento San Sebastián –cosas de la costumbre– y también en el que más he disfrutado de las películas.

Cuando uno visita por quinta vez consecutiva el Zinemaldia, conoce perfectamente a lo que está expuesto. Las distintas jornadas, extensas, confrontan algunas de las mejores películas del año con otras absolutamente indignas de un Festival de Categoría A, de las que la Sección Oficial nos ha vuelto a ofrecer un buen puñado. En San Sebastián pueden verse seguidas La doctora de Brest y Toni Erdmann, o As You Are y Sieranevada, sin que ello suponga ningún espacio para la sorpresa del asiduo. Por supuesto, basta con ver cuáles son reclamos de prestigio y cuáles elecciones del propio festival para darse cuenta de la línea que sigue el mismo.

Como te digo, ser plenamente consciente de esta circunstancia e ir al grano en la programación evita muchos males. Gracias a ello he llegado a ver hasta 48 títulos diferentes, más que en ninguna otra edición, pero también por frecuentar con más ahínco las secciones paralelas he vuelto a casa sin ver la Concha de Oro, I Am Not Madame Bovary. No me gusta reducir los festivales a su palmarés, de hecho los siento siempre aleatorios, pero sí habría tenido curiosidad por comprobar qué virtudes hay en esa película ganadora. Este año, lo que he visto de la Sección Oficial me ha parecido enormemente bipolar. Hemos tenido en ella los caramelos de Bonello, Trueba y Sang-soo, que quizá hayamos echado de menos en otras ediciones, pero también las peores películas del festival. Supongo que habrá quien pique con tanta insistencia en el envoltorio, pero diseñar la selección en base a criterios como la procedencia de los títulos sigue sin parecer lo más adecuado. En cualquier caso, no he notado ningún cambio sustancial con respecto a mis anteriores visitas.

Sé que tú habías estado antes en otros festivales importantes, así que imagino que ya habrías visto buena parte de las grandes películas que me han quedado dentro después de estos nueve días. Este año han sido algunas más de las habituales, especialmente tres: Toni Erdmann, Nocturama y La larga noche de Francisco Sanctis. Con esta última, tal vez por más inesperada, me quedé roto (mis lágrimas lo dicen todo)… ese plano final del protagonista tiene muchas de las cosas que le pido al cine. Te dejo mi top ten personal, como siempre con algunas decisiones complicadas y un orden totalmente variable según el día, para que sepas lo que más me ha llamado la atención:

  1. La larga noche de Francisco Sanctis (Andrea Testa, Francisco Márquez)
  2. Toni Erdmann (Maren Ade)
  3. Nocturama (Bertrand Bonello)
  4. Sieranevada (Cristi Puiu)
  5. La reconquista (Jonás Trueba)
  6. El porvenir (Mia Hansen-Løve)
  7. La disco resplandece (Chema García Ibarra)
  8. María (y los demás) (Nely Reguera)
  9. Elle (Paul Verhoeven)
  10. Porto (Gabe Klinger)

Espero que pronto volvamos a compartir experiencia festivalera.

Un abrazo,

Sergio de Benito

María (y los demás) (Nely Reguera, 2016)

Estimado Sergio,

Reflexionado sobre lo que ha sido esta pasada edición del Zinemaldia –mi segundo año asistiendo al festival– he llegado a la conclusión de que puede que tengas razón respecto a la falta de títulos que se salgan del guión previsto conociendo los nombres que participaban a priori. La Sección Oficial, dentro de sus límites, no ha tenido término medio: asistimos a la proyección de un puñado de obras (seis contadas en mi caso) de gran solidez de autores de los que se sabe qué esperar y una gran mayoría que suponen la intrascendencia más absoluta en distintos grados, pasando por provocarme desde la indiferencia (Orpheline, Arnaud des Pallières, 2016) al cabreo (The Oath, Baltasar Kormákur, 2016). Lo gracioso es que tras los nueve días con todo tipo de películas, algunas que se desecharon al comienzo ganan por mera contextualización. La nueva de Emmanuelle Bercot –que inauguró el certamen y defiendo desde el principio– ya no provocará tanto rechazo ahora como en su primer día de exhibición, aunque sea por simple comparación.

Mis números son más modestos que los tuyos respecto a los visionados a los que he asistido tanto por cubrir la competición oficial –salvo Playground (Bartosz M. Kowalski, 2016), que me la perdí–, por realizar algunas entrevistas y también tomarlo con calma para no acabar tan destruido anímicamente como en otros eventos pasados. Lamentablemente, el palmarés es lo que pasará al recuerdo de quienes no estuvieron allí descubriendo producciones tan completas y polarizantes por ser demostraciones de estilo fuertemente autorales. Ninguna podía hacer llegar al consenso de un grupo de personas que han premiado a la única buena película (I Am Not Madame Bovary, Feng Xiaogang, 2016) con formas más convencionales y un discurso político de naturaleza obvia y ejemplarizante. Quizá haya pesado la nacionalidad de la cinta, la fotografía imponente que eleva ese experimento trivial de cambio de formato y plano circular o la superestrella que la protagoniza (Fan Bingbing, a la que también han premiado). Nunca lo sabremos. No me parece que haya mucha diferencia respecto al palmarés y la selección oficial del año anterior.

Como bien dices, la mayoría de grandes films que pueden verse en San Sebastián podrían reducirse en gran medida a las secciones paralelas, especialmente las Perlas de otros festivales como Cannes o Berlin y nombres de viejos conocidos que ya cuentan con mi confianza y comprensión, aunque no estén a la altura de lo que se espera de ellos –Koreeda, te miro a ti–. Sin embargo, he tenido la suerte de descubrir en óperas primas y nuevos directores algunas de las mejores y más estimulantes, refrescantes y esperanzadoras demostraciones de talento (Nely Reguera, William Oldroyd o Jean-Gabriel Périot). Aquí está mi lista con las diez mejores películas que he visto en el festival. Como bien dices, algo fluido y cambiante por momentos, que sin embargo sirve para dar una pequeña idea de nuestra experiencia en el mismo:

  1. Nocturama (Bertrand Bonello)
  2. Arrival (Denis Villeneuve)
  3. María (y los demás) (Nely Reguera)
  4. Lady Macbeth (William Oldroyd)
  5. La reconquista (Jonás Trueba)
  6. Yourself and Yours (Hong Sang-soo)
  7. La región salvaje (Amat Escalante)
  8. Frantz (François Ozon)
  9. El invierno (Emiliano Torres)
  10. Summer Lights (Jean-Gabriel Périot)

Hasta la próxima,

Ramón Rey

Nocturama (Bertrand Bonello, 2016)