Bárbara Lennie en <em><strong>María (y los demás)</strong></em> (Nely Reguera, 2016)

Bárbara Lennie en María (y los demás) (Nely Reguera, 2016)

En la pasada 64ª edición del Festival de San Sebastián se presentaba María (y los demás) (2016), largometraje que supone la ópera prima de Nely Reguera, dentro de la sección Nuev@s Director@s. Su protagonista absoluta es Bárbara Lennie (Madrid, 1984), que toma por primera vez un personaje de comedia en su filmografía en una película que se puede considerar una de las grandes revelaciones del Zinemaldia de este año. Con ella pude hablar de sus intereses como actriz, de su personaje y de la película.

 

Ramón Rey: ¿Te esperabas tan buen recibimiento como lo está teniendo la película en el festival?

Bárbara Lennie: No. Reconozco que estoy muy apabullada, muy agradecida y muy sorprendida. No porque no confiara en la película. Porque sí, por eso estoy en ella y por eso me empeñé en estar en ella, por eso la defiendo a muerte. Sino porque hasta que tampoco ves como respira con la gente… es una película frágil en el sentido de que no ocurren como grandes cosas, está muy sostenida por la propia vida, por la torpeza. Nunca sabes qué va a pensar la gente. También es una mirada de Nely muy particular, es una primera película… no sabía muy bien que iba a pasar. Ha sido maravilloso. Llevamos dos días aquí encantados. Para mi es la primera vez que voy a una proyección de una película mía y escucho risas de esa manera. Que también me había ocurrido en teatro y siempre es placentero, pero en una sala de cine ha sido una experiencia nueva para mí. En parte por eso me había empeñado mucho en hacer esta película, porque necesitaba escuchar risas.

R. R.: ¿Y cómo llegas tú a María (y los demás)?

B. L.: Llego porque me mandan el guión. Estábamos justo haciendo toda la promo de Magical Girl. Era el año de Magical Girl. A mi me gustó mucho. Justo estaban haciendo las pruebas y le dije a mi representante que por favor me gustaría mucho hacer la prueba de esta película. Hice una primera prueba sabiendo que no era lo que la directora estaba buscando. Nely no había pensado en mí en absoluto y no me veía haciendo este personaje. Hice una primera prueba y pensé que no me iban a coger. Le dieron muchas vueltas y me quieren hacer otra prueba y entonces me hicieron una segunda prueba —muy larga, como dos horas— y después un café con ella. Y yo ya le dije “mira, yo estoy a full, yo creo que lo puedo hacer muy bien pero tú también tienes que confiar en que puedo hacerlo muy bien y a lo mejor cambiar la idea que tú tenías de esto”. Porque también entiendo que ella nunca me había visto en este registro, no sabía muy bien y le costaba. Pero ya te digo, me puse muy cabezota en que lo considerara, en que me diera la oportunidad.

R. R.: Y al hilo de esto, ¿qué es lo que te hace elegir un papel, aceptarlo? ¿Qué buscas en un papel para decir “quiero hacer este personaje”?

B. L.: A veces es una mezcla de cosas, porque a veces los proyectos te interesan por el director. Al margen de que el guión tengas dudas, tú sabes que hay un creador detrás con el que vas a poder trabajar. A veces es un personaje que por lo que sea sientes que es diferente, que te apetece explorar. A veces es por el reparto, a veces es por una localización, porque se rueda no sé dónde y ya sólo por eso vale la pena hacer esa película. Pero en general lo que me tendría que pasar o me tiene que pasar es que me parezca excitante involucrarme ahí, porque cuando hago una película en general yo me vuelco mucho y me entrego, y estoy a full, y la pienso y la trabajo mucho. Meterme en historias que no me acaben de convencer me parece una pérdida de tiempo enorme.

<em><strong>María (y los demás)</strong></em> (Nely Reguera, 2016)

María (y los demás) (Nely Reguera, 2016)

R.R.: Se ve cierta coherencia además en tu filmografía. Todos tus papeles y todas las películas tienen un sentido en cuanto al tipo de historia, tu presencia en la película, el director, las propias ambiciones artísticas de la película. En ese aspecto sí que hay una línea que sigues.

B. L.: Lo he intentado, lo he intentado. También es verdad que por ejemplo este año he hecho películas muy diferentes. Porque he hecho Las furias, que también es una primera película de Miguel del Arco, pero es una película con una ambición más de thriller, más de un cine comercial, pero que también me daba la oportunidad como de ligar a una cosa fritzeriana, a algo como de un cine negro que también me apetecía. Es decir, que al final yo creo que la coherencia también está en uno. En como uno también está en las películas, no sólo en las películas de por sí. Creo que también la actitud que tienes tú a la hora de defender tu trabajo, de poner tu cara, tu alma, tu voz, es muy importante.

R.R.: Entonces cuando buscas un nuevo trabajo nunca te fijas si quieres trabajar con tal o cual director, sino simplemente que el proyecto en sí sea interesante para ti desde el punto de vista de actriz.

B. L.: Sí, que me interese lo que está contando. Es verdad que hay directores con los que me gustaría trabajar o repetir y algunos he tenido la suerte de que me han llamado. Porque eso también es fundamental. El cine tiene mucho que ver con la mirada de una persona. También haces películas porque quieres compartir esa mirada o porque quieres que te abran esa puerta. El otro día me preguntaban, “¿tienes una especial fijación por las primeras películas o por descubrir a gente?”. Y no. Me han ofrecido otras muchas primeras películas y no he hecho. O sea, no es que yo quiera a priori. Pero sí que nunca miro un proyecto por el tamaño o por la producción. Esas cosas para mí son muy secundarias.

R. R.: Además, en España no hay mucha diferencia de cuando progresas en estatus por prestigio crítico o lo que sea. No tienes unos pasos a seguir como en otras industrias en las que dices: “quiero hacer un blockbuster”.

B. L.: No, en España nuestro mercado es como de andar por casa. Quiero decir, sí que hay unas películas que son más grandes porque hay unas televisiones grandes detrás y las otras. Y también en ese sentido yo me siento una privilegiada, porque puedo hacer una película con Antena 3 detrás como es el caso de la película de Agustín Díaz Yanes (Oro) o esta que te digo Contratiempo y a la vez rodar con Jaime Rosales el año que viene. Ambas cosas se dialogan bien, pero creo que tiene que ver con como uno las gestiona.

R. R.: Después de tanto éxito crítico y de público con las películas de esa serie que tuviste: Magical Girl, El niño y El apóstata también, ¿ha cambiado el tipo de proyectos que te ofrecen o siguen siendo los mismos?

B. L.: Han cambiado el número, porque antes no tenía esta posibilidad. Estoy muy agradecida y muy feliz, porque puedo elegir. Porque tengo opciones. Porque dentro de que estamos en un momento muy difícil y muy incierto en el cine, pero también se hacen cosas y tengo una perspectiva buena de futuro. Y sí han cambiado los proyectos, por supuesto. Decir que no sería mentir.

R. R.: Estamos acostumbrados a verte en un registro más dramático normalmente en tus películas. ¿Ha sido más difícil dar rienda suelta aquí a tu lado más cómico o ha sido como una liberación poder explorarlo?

B. L.: Ha sido genial, ha sido como decir “¡Toma, por fin!”, porque yo no soy una tía seria, no soy una intensa. A mi el humor me salva siempre y no estoy alrededor de gente que no tenga humor. No lo soporto. Con lo cual poder estar en eso, de verdad ha sido absolutamente liberador, maravilloso. Lo había hecho en teatro pero no en cine y ha sido disfrutabilísimo. También porque creo que es una comedia que para ser la primera comedia es algo que tiene que ver conmigo también. No es que ahora hago una comedia de pronto como de gags, que a lo mejor me resultarían más complicados a mí o que los desconozco más. Tiene que ver con un cine que a mí como espectadora me gusta y me gusta poder formar parte, porque lo siento una cosa orgánica.

<em><strong>María (y los demás)</strong></em> (Nely Reguera, 2016)

María (y los demás) (Nely Reguera, 2016)

R. R.: Hablando de la película en concreto. María es el típico personaje o la típica persona que le ha pasado la vida un poco por delante y que no ha podido pensar en ella misma porque se ha dedicado a pensar en los demás y de los que tiene a su alrededor. ¿Crees que de verdad son las circunstancias de la vida las que la han hecho así o que simplemente se agarra a esas excusas para no tener que pensar en tomar decisiones?

B. L.: Creo que es una mezcla de ambas cosas, totalmente. Creo que hay una realidad, unas circunstancias que se lo han puesto difícil. Su madre se murió de adolescente y su padre se enferma y de repente sus hermanos no se hacen cargo, y ella se tiene que empezar a hacer cargo y le requiere mucho tiempo. Ahora, que eso se convierta en un rol que te hace como prisionera de una realidad que al final nadie te está exigiendo y que al final le ocupa mucho tiempo que no ocupa en hacer otras cosas. En ocuparse de su propia vida, en ocuparse de su crecimiento, de poder afrontar lo que le está pasando. Así que me parece que es ambas cosas. Y creo que es lo bonito del personaje también, que es todo el rato contradictorio. Es una víctima y a la vez es una sicaria, porque es maja y a la vez es una tipa incómoda y es generosa pero a la vez es muy egoísta, es adulta pero a la vez es una niña pequeña. Está en ese momento tan incómodo de la vida que es cuando no acabas de sentirte en tu piel, no acabas de saber quién eres, no acabas de saber qué quieres, no acabas de entender lo que te está pasando.

R. R.: Dices que María es egoísta, pero sin embargo la diferencia con el resto de personajes que tiene alrededor es que ella no expresa nunca sus deseos hasta que no llega el punto límite de la película. ¿No es esto un poco la triste realidad de que en esta sociedad para que te hagan un poco de caso hay que primero pensar en uno mismo y entonces ya el resto de la gente responde?

B. L.: Yo creo que ella piensa demasiado en sí misma. Piensa todo el tiempo en sí misma. Y es más, vive en fantasías sobre sí misma, sobre posibles vidas, sobre posibles realidades donde ella es otra… es una tipa glamurosa y que gana el premio Pulitzer. Al final no acaba de poder estar en la realidad. No diría que es una egoísta, por supuesto que no. Pero creo que ella tampoco se ha parado a pensar qué es lo que le pasa. Entonces es muy difícil que lo transmita. Creo que le cuesta mucho hablar con los demás, le cuesta hablar con sus amigas, le cuesta hablar de lo que le pasa, con su padre, con sus hermanos… es ese momento donde optas por el silencio porque hablar es demasiado difícil y doloroso.

R. R.: Y es un personaje que siendo mujer añade una dificultad. Al tipo de persona que es María cuando no se ha realizado como persona y no ha cumplido ciertos objetivos que la sociedad espera ¿no crees que que la gente juzga más duramente a las mujeres en ese aspecto? Los personajes masculinos de la película, su “novio” o sus hermanos, que son gente frustrada, infeliz, inútiles, no se les juzga de esa manera simplemente porque ya han cumplido esas metas. 

B. L.: Sí, para ella es una lacra. Pero eso me parece muy bonito y muy real de esta película. Somos una generación de mujeres que se supone que ya no tenemos que responder a ciertos esquemas ni tenemos por qué tener una familia ni tenemos por qué tener hijos, pero a la vez tenemos que tener una familia, tenemos que responder a eso, tenemos que tener una vida resuelta. Y es una directora, es una mirada de una mujer sobre una mujer. En general estamos más acostumbrados a ver más miradas de hombres sobre hombres. Con lo cual, ¿por qué no también reivindicar también eso? Hay una sensibilidad muy concreta y muy real de lo que le pasa a una tipa de treinta y pico en la actualidad.

R. R.: Pero eso tampoco impide que yo mismo me sienta identificado con ella.

B. L.: Absolutamente. Ayer me decía un amigo y un periodista también, “es que a mí me ha pasado eso, es que yo me he visto ahí”. Eso es lo mejor que te puede pasar.

<em><strong>María (y los demás)</strong></em> (Nely Reguera, 2016)

María (y los demás) (Nely Reguera, 2016)

R. R.: Una cosa que me parece curiosa. El estilismo de María, el pelo corto que tiene y ese flequillo con el que parece que se está ocultando todo el rato, ¿eso venía del personaje, de cómo lo concebía la directora o venía de ti?

B. L.: Es una mezcla de ambas cosas. Me parece bonito que digas eso, porque en realidad es un momento en el que ella no sabe ni qué pelo tiene que tener. Tiene un pelo absurdo, como entre que lo ha tenido corto y se lo ha dejado largo y tampoco sabe muy bien ahora cómo llevarlo. Igual que no sabe muy bien la ropa que ponerse, igual que le salen ronchas en la cara. Es un momento donde tú no puedes ocuparte mucho de tu físico y ese pelo, esa cosa que le viene a la cara está bien. Es lo que dices tú, también le ayuda a ocultarse, la incomoda. A mí sobre todo me servía para no sentirme atractiva especialmente, porque María no se siente atractiva, no se siente guapa, no se siente bien.

R. R.: ¿Qué escena es la que más difícil te resultó rodar? De entre todas las que hay, porque la película la verdad es que tiene algunas con muchísimos matices y que pasan de la comedia al drama y vuelta de una forma vertiginosa. ¿Cuál fue para ti la más complicada?

B. L.: Bueno, a lo mejor por las condiciones del rodaje y por lo que era la secuencia, una de las más duras fue la de la playa, la de salida del agua. Porque hacía mucho frío, porque estábamos ateridas y porque también yo sabía que ese momento era un click en la historia y era importante contar algunas cosas. Y encontrar el tono, porque ya era el fin del tercer acto prácticamente. La sufrí un poco más, pero en general lo disfruté mucho y no se nos encallaron muchas secuencias, que eso a veces es un horror.

R. R.: La película comienza con la historia como ya rodando y termina con un final realmente abierto, como no dejando claro del todo si María sabe exactamente hacia dónde se dirige o que ha asumido por fin que no saberlo es realmente de lo que se trata la vida. ¿Tú qué crees? ¿de las dos opciones por cuál te decantarías?

B. L.: Está todo bien, está todo bien con no saberlo. Hombre, yo creo que ella sobre todo para mí lo que es importante es que asume un acto de valentía. Es un acto de valentía por su parte pararse a hacer lo que quiere realmente y asumir que está todo bien si llega tarde a una boda o tres minutos más tarde, pero deja su novela terminada y deja la nota que quiere dejar con la madurez que puede. Y no sé, me parece que es bonito que cada espectador lea ese final como quiera. Para mí es una película de crecimiento, entiendo que ella se sentirá más ligera cuando salga de esa librería.

<em><strong>María (y los demás)</strong></em> (Nely Reguera, 2016)

María (y los demás) (Nely Reguera, 2016)

R. R.: Volviendo un poco a ti. Has hecho cine, has hecho teatro, has hecho televisión. ¿Estás ya plenamente satisfecha como actriz o piensas que todavía hay muchas cosas que quieres hacer y todavía no has podido?

B. L.: Para nada, esto acaba de empezar. Lo siento absolutamente así. Creo que todo está por hacer. Hay un montón de cosas que quiero hacer y un montón de gente con la que me apetece trabajar. Y no sólo aquí. Me gustaría poder también viajar fuera. Me gusta mucho Latinoamérica. Siempre me ha gustado. Me apetece mucho trabajar en otro idioma, porque también requiere otras cosas de ti. Nada, nada. Siento que el camino está recién empezando.

R. R.: Has comentado que tienes directores con los que te gustaría trabajar. Has trabajado con Montxo Armendáriz, con Imanol Uribe, con Pedro Almodóvar, con Daniel Monzón. ¿Con quién que todavía no hayas trabajado, aparte de esas óperas primas de gente desconocida todavía?

B. L.: Me gustaría trabajar con Juan Cavestany, me parece que es un cineasta muy particular que me apetece un montón. Me gustaría trabajar con una directora con la que no he podido trabajar por fechas, que es catalana, una tía muy joven que se llama Carla Simón. Ha rodado su primera película, o sea que ya no es novel. La ha rodado este verano. Me gustaría trabajar con David Trueba, me parece un señor extremadamente inteligente. Me gustaría trabajar con Mia Hansen-Løve, que presenta ahora una película. Hay un montón. Con Alberto (Rodríguez), con Mar Coll, con gente que he visto sus películas que me han gustado.

R. R.: He leído algo por ahí de que te gustaría dirigir una película.

B. L.: Lo estoy diciendo y al final va a ser una presión, porque yo lo digo muy ligeramente.

R. R.: El asunto está en que hoy en día dar ese paso es casi una declaración política.

B. L.: Si es eso, yo lo doy. Porque me parece que está bien. Y porque me siento más próxima a esa declaración política que a la contraria. Es decir, yo estoy casi segura de que me voy a aburrir en un momento de ser actriz, que no me va a apetecer seguir siendo sólo actriz, porque me gusta mucho el cine y el teatro desde todos los ángulos. Y no siempre me apetece estar a la disposición de otros, no siempre me apetece estar esperando la respuesta o entregada a lo que los otros decidan. Me gustaría producir, me gustaría dirigir, me gustaría escribir… otra cosa es que lo pueda hacer antes o después. Eso ya veremos.

R. R.: ¿Y no te preocupa un poco esta atmósfera hostil que hay en ciertos entornos respecto a precisamente la presencia de mujeres en el cine, justo cuando más se está reivindicando?

B. L.: No me preocupa nada. Me parece que eso hay que, como a los toros, dejarlos pasar. O sea, me importa un huevo, me parece un discurso que ya no tiene ningún interés y ni siquiera me parece que sea objeto de debate.

(Entrevista realizada el 19 de septiembre de 2016)