Nely Reguera, directora de <em><strong>María (y los demás)</strong></em>

Nely Reguera, directora de María (y los demás)

Continuando con la serie de entrevistas realizadas durante la última edición del Festival de San Sebastián y completando así la mirada sobre el título español más destacado que pude ver en el certamen dentro de la sección Nuev@s Director@s, María (y los demás) (2016), tuve la oportunidad de charlar con su directora, Nely Reguera (Barcelona, 1978). Hablamos del origen del film y su paso al largometraje, de su personaje central y la actriz protagonista Bárbara Lennie, sus influencias, la utilización de la banda sonora, su tono y la concepción visual de la película.


 

Ramón Rey: Sorprende siempre ver en una ópera prima una directora con las ideas tan claras de qué quiere contar y cómo hacerlo.

Nely Reguera: Sí que era consciente de que tenía muy clara mi peli. Pero bueno, eso no significa que pienses que te va a salir todo bien. Era una historia que llevaba tiempo trabajándola, que tenía muchas ganas de contarla. El hecho de que tardase, de que fuese difícil conseguir la financiación, también nos dio tiempo para trabajarla y la hice con muchas ganas.

R. R.: ¿Estás muy al tanto del recibimiento? ¿Estás leyendo las cosas que se están hablando de la película o prefieres dejar un poco de distancia?

N. R.: Estoy leyendo poco. Ha sido muy emocionante ver la reacción del público. Todavía no había podido ver la peli con público y de pronto ayer ver que la gente se reía cuando se tenía que reír, que disfrutaba, que después en el aplauso se notaba que les había gustado… eso fue muy emocionante. Luego en las entrevistas también ves muchos periodistas que te dicen que les ha gustado. Estoy muy contenta con eso, muy emocionada y muy contenta.

R. R.: Tienes una trayectoria profesional bastante amplia en producciones de otros directores, cortometrajes que has hecho tú misma. También has estado en el mundo de la publicidad y en los videoclips. ¿Cómo surge la idea de hacer tu primer largometraje y específicamente María (y los demás)?

N. R.: Lo del largo surge de forma natural. En publicidad, videoclips sólo he hecho de ayudante de dirección. No he dirigido nunca. Tampoco tenía intención. Siempre me ha interesado más la ficción. Después del último cortometraje, de Pablo (2009), tenía ganas de contar una historia más larga. Que tuviera más tiempo de desarrollar esos personajes y por eso quería hacer un largo. Realmente se dio de forma natural, porque la historia pedía un largometraje. Luego otra cosa fue conseguir rodarlo, eso ya es más difícil. Y respecto a la idea, me apetecía mucho este retrato de este personaje. Me apetecía hablar sobre una persona que no cumpla con lo que parece que ya todos tenemos que tener a partir de cierta edad. Uno ya tiene que tener una pareja estable, tener hijos, haber triunfado en su trabajo, tener las ideas superclaras. Mi sensación era que no estaba en ese lugar, que gran parte de mi entorno no estaba en ese lugar y tenía ganas de hacer una película sobre alguien que no está en ese lugar, que está en un momento de confusión mucho más grande.

<em><strong>María (y los demás)</strong></em> (Nely Reguera, 2016)

María (y los demás) (Nely Reguera, 2016)

R. R.: Entonces esa idea de representación generacional que tiene la película surge ya como parte de la propia historia y no a posteriori al desarrollarla.

N. R.: A mi me abruma, me da pudor decir “generacional”.

R. R.: Desde lo concreto que es la película.

N. R.: Exacto, para mí era hablar a partir de una experiencia más personal y más cercana a mi, trabajar y luego si la gente empatiza, perfecto. Buscas eso, pero no me atrevo a decir que esté retratando a una generación.

R. R.: Yo creo que sí retrata bien cierto ambiente que hay desde hace unos años sobre todo de lo que has comentado: gente que está un poco descarrilada de la vida y de las expectativas sociales y que no tienen una forma de salir de ahí. Por eso conecta tan bien con mucha gente.

N. R.: Porque creo que muestra inquietudes y dudas y emociones en las que muchos nos podemos reconocer. Más allá de María, también el resto de personajes. Reconozco que la escena cuando la amiga Bea dice que está embarazada, me encanta la reacción de las dos amigas porque son dos de sus mejores amigas. Estoy convencida de que se van a ilusionar y van a estar muy felices de que su amiga se embarace, pero en ese momento ninguna de las dos es capaz de ilusionarse. Una está más pendiente de si le responden el teléfono y la otra siente tanta rabia por no ser ella la que se ha embarazado que no es capaz de… entonces, mostrar esos momentos en que uno le supera la envidia y unos sentimientos más negativos, mucho más oscuros, era algo que me interesaba mucho.

R. R.: Hablabas de las dificultades para sacar adelante la película. ¿Han sido cosas sólo financieras? ¿Han sido más aspectos artísticos los que ha habido por el camino?

N. R.: Artísticos no. Sí más bien que cuesta levantar un proyecto. Han sido cinco años desde que empezamos hasta que se acabó la película. También me pasaron varias cosas, pero levantar la financiación es un proceso largo y escribir cuando estás tú trabajando es un proceso largo, claro.

R. R.: Me llama la atención que viniendo de mundos como la publicidad o los videoclips donde puedes haber tenido alguna influencia a nivel narrativo o visual, en tu película no se ve nada de eso en el en estilo de contar la historia, pero sí se ve sobre todo un cuidado en lo formal muy grande a pesar de que está muy basada en diálogos y ser muy narrativa. ¿Cuáles fueron tus referentes a la hora de concebir visualmente la película?

N. R.: Trabajé mucho con Aitor (Echeverría), que es el director de foto. Por un lado nos apetecía un lenguaje que apoyara esa idea de cotidianeidad, de naturalidad. Queríamos una cosa muy naturalista, cero efectista. No nos apetecía nada. Bueno, con Aitor y con Andrea (Pozo), la directora de arte. Buscar los espacios, que tu vieses tu casa y trabajar en localizaciones reales mucho con luz natural. Y de referentes visuales era una mezcla de cosas: desde fotografías, cuadros a algunas películas de Noah Baumbach por ejemplo, como Margot y la boda, que es una peli que a mi me gusta mucho la luz, aunque allí es mucho más cálida. Nosotros nos dimos cuenta que en Galicia la luz tenía otro color y que había que ir a buscar el color de la luz, que era más fría.

<em><strong>María (y los demás)</strong></em> (Nely Reguera, 2016)

María (y los demás) (Nely Reguera, 2016)

R. R.: Lo que comentas de la luz, que en una película que aunque sea comedia dramática tiene un poso amargo bastante evidente a lo largo de toda ella elijas esos encuadres tan abiertos, con tanto oxígeno, con tanta claridad… ¿Estabas buscando ahí el equilibrio con ese drama para intentar llevarlo a donde querías?

N. R.: Totalmente, lo has dicho muy bien. Claro, era consciente de que en la historia había este drama y que había este poso, siempre buscaba aligerarlo de alguna forma. Y una manera era mediante esos encuadres.

R. R.: Lo que probablemente más destaca de tu película es lo muy preciso que está definido el tono para poder sortear y pasar entre lo cómico y lo trágico fácilmente en una misma secuencia sin que en ningún momento se te vaya de las manos en un sentido o en otro. ¿Fue difícil terminar de coordinar a los actores con la forma de rodar para conseguir específicamente ese tono?

N. R.: Fue una cosa de la que éramos muy conscientes. Ya desde guión lo teníamos muy claro. María es un personaje que se toma la vida de forma muy dramática. Ella sí es muy extremadamente dramática y entonces para mi era muy importante contar la historia sin ese dramatismo por mi parte. Todo lo contrario, aportándole más sentido del humor. Esto sí que lo vigilamos mucho ya en guión, lo hablé mucho con actores, lo vigilamos con Aitor poniendo la cámara y luego también en montaje con la música. Para mi era muy importante no subrayar en absoluto con música los momentos dramáticos y, todo lo contrario, era poner música en momentos donde no había drama. No sé si fue difícil, fue un reto muy interesante de llevar a cabo. Lo disfruté mucho.

R. R.: Has mencionado la música. Hay muy poca música a lo largo de la película en la banda sonora. Es muy sutil. Sin embargo, uno de los momentos más memorables es el hermano cantando Como yo te amo, la canción de Rocío Jurado.

N. R.: Me hace gracia porque todos me decís de Rocío Jurado porque es verdad que la canta, pero para mí es de Raphael.

R. R.: ¿Has seguido ese criterio desde el principio con la música o cambiaste durante la musicalización de la película?

N. R.: Desde el principio tenía claro que era una película que pedía poca música. Ya está, tenía claro eso. Con Nico (Casal), que es el músico, empezamos a trabajar antes. Leyó el guión, hablamos de la película y él hizo algunas piezas, pero realmente fue cuando ya teníamos el montaje que nos pusimos. Y fue en montaje donde realmente me di cuenta de que efectivamente pedía muy poca música y de que además había que evitar poner música en ningún momento dramático, porque entonces todo lo que había trabajado para conseguir el tono adecuado lo perdíamos. Porque ahí Nico era como “no, no, pero hay que poner música en la playa”. Y yo era “no, en la playa no hay que poner música”. Y al final lo encontramos. Y es bonito que en la música nos estaba costando encontrar el tono y llegó un momento en que se nos ocurrió con Aina (Calleja), con la montadora, por qué no probar a partir del sonido de la flauta de María, de componer algo a partir de ahí. Y fue jugando con eso que luego acabó surgiendo la música de la película. Me hace gracia, porque fue como el propio personaje acabó marcando la música. Eso es muy bonito.

Bárbara Lennie en <em><strong>María (y los demás)</strong></em> (Nely Reguera, 2016)

Bárbara Lennie en María (y los demás) (Nely Reguera, 2016)

R. R.: Hay muchísimos momentos en la película en que toda la emoción que aparece en pantalla son consecuencia de ese personaje. Y hablando de ese personaje, Bárbara Lennie. ¿Qué viste en ella para que interpretase a María? Sé que te costó decidirte.

N. R.: Pues vi muchas ganas. Bárbara leyó el guión y le gustó mucho. Ella tenía muchas ganas de llevar a cabo este papel, tenía muchas ganas de coger un personaje de este tipo, de probar algo más cercano a la comedia. A mi me convenció ya en el casting. Tuvimos dos castings con ella. Lo que me hacía dudar de Bárbara es que veía en Bárbara una mujer con una belleza, con un porte, con una seguridad que me la alejaba un poco del personaje. María es más torpe. Veía que la parte más segura, más dura de María, Bárbara no iba a tener ningún problema por interpretarla, pero la parte más frágil, más payasa, más torpe, tenía mis dudas. Y me las sacó del todo en el casting y luego ya empezamos a construir juntas el personaje  y fue un trabajo muy bonito y muy divertido y muy emocionante y lo hemos disfrutado mucho.

R. R.: Los diálogos de la película son muy naturales y fluyen muy bien entre el drama y la comedia  de una manera que prácticamente arrastra al espectador sin que te enteres. ¿Hay improvisación en esos diálogos? ¿estaba todo guionizado? ¿Aportaron los actores algo a sus personajes en las escenas que ya estaban hechas de antemano?

N. R.: Sí, hay mezcla. Estaba todo muy guionizado, pero sí es cierto que en varias escenas en los ensayos, por ejemplo Vito Sanz es un personaje que te regala unas frases maravillosas. Vito aportó varias que son de él directamente y son buenísimas. Sí que en los ensayos surgían ideas y aportaban cosas. Todo aquello que a mi me gustase, que pensaba que sumaba a la peli, lo pasaba al guión y se rodaba. Donde no improvisábamos tanto era en rodaje, más en ensayos.

R. R.: A partir de ese naturalismo que tú dices querías imprimir en la película, hay dos escenas que se salen un poco de ese aspecto, que son las ensoñaciones de María que se transmiten al final visual y sonoramente. ¿Tenías miedo a que no terminaran de encajar con el resto de la película? ¿Fue difícil la decisión de incluirlo?

N. R.: Para mí las ensoñaciones en guión eran importantísimas. Un personaje que está tanto rato enfadado como María, era bonito verle también aquello con lo que ella sueña, con lo que ella se ilusiona, momentos en que la ves contenta. Para mi las ensoñaciones eran muy importantes. Si es cierto que una vez rodadas y montadas tuve mis dudas de decir “a ver, esto se me va de tono”, pero por eso ahí fue la decisión de poner esa música de trompetas. Fue como “si nos vamos, nos vamos del todo”.

R. R.: Es un recurso además muy literario, el momento de transmitir todo el mundo interior del protagonista y que se vea tal y como es.

N. R.: Sí, porque creo que todos lo hemos hecho. Todos nos hemos imaginado de pronto con un premio  y pensar en qué haré cuando recoja esto. Era tan humano que decía “ha de estar” y se va de tono pues es un riesgo. También hay que arriesgarse un poquito.

R. R.: Ya para terminar ¿Estás pensando en tu segunda película? Se dice que todo el mundo tiene un libro, pero no el segundo. En tu caso ¿hay una segunda película que quieras hacer?

N. R.: Ojalá. De momento estoy con una idea que todavía está ahí muy verde. Pero sí, ya hay algo.

(Entrevista realizada el 19 de septiembre de 2016)