<em><strong>Logan</strong></em> (James Mangold, 2017)

Logan (James Mangold, 2017)

En el noveno día del Festival de Berlín llegó el turno fuera de competición a la presencia obligada del blockbuster que ayude a generar suficiente ruido para autojustificar su proyección y la aparición casi irónica de grandes estrellas de Hollywood en un evento con un compromiso claro por el cine social y político en su programación. Se trataba de Logan (James Mangold, 2017), la que será en principio última encarnación de Hugh Jackman como Wolverine en la megafranquicia X-Men del estudio FOX. El mutante más icónico no tuvo demasiada suerte con su primera incursión en solitario en aquella nefasta X-Men Origins: Wolverine (Gavin Hood, 2009), que supuso el punto más bajo de una saga que supo resurgir con las muy estimables X-Men: First Class (Matthew Vaughn, 2011) y The Wolverine (James Mangold, 2013), cuyo planteamiento introspectivo de deconstrucción de su protagonista conectado a sus traumas personales se combinaba con un contexto narrativo cercano —si no inspirado— al de un film de James Bond.

De aquella emergía la idea subyacente de cuestionarse quién es Wolverine, qué es lo que le hace ser quién es: si sus poderes o la propia personalidad de Logan, su capacidad de sufrimiento y de sacrificio absoluto por sus principios. Ahora se completa un díptico con una película en la que se presenta a un viejo Logan en un futuro no muy lejano, refugiado en la frontera con México junto a un Profesor X enjuto e incapaz de controlar sus poderes. Un mundo en el que todos sus amigos y seres queridos han muerto y no hay más mutantes. Se nos muestra a un personaje con problemas para sanarse, alcoholizado y sin propósito en la vida más que dejar pasar los días. La aparición de una niña que necesita ser escoltada a un punto remoto para protegerla de una misteriosa organización que quiere capturarla es lo que hará que Logan deba volver a implicarse en un viaje de redención a medio camino entre la road movie, el western y un drama de personajes que busca explicar de una vez por todas la verdadera naturaleza de su protagonista. Un arma, un instrumento para matar, que lleva consigo el peso de la muerte y la violencia que ha ejercido durante mucho tiempo.

<em><strong>Logan</strong></em> (James Mangold, 2017)

Logan (James Mangold, 2017)

Como el viejo pistolero retirado, Logan vuelve por última vez a ponerse en primera linea de batalla. Un riesgo que asume por la pequeña Laura y otros niños como ella, seres inocentes que no son responsables de los terribles intereses y objetivos que los crearon. Por un lado Logan se ve reflejado en ellos, en la visión de esa pureza que apenas puede recordar qué es. Por otro, la cinta enfrenta a Wolverine con la percepción ultraviolenta, despiadada, animal y sangrienta que tiene de si mismo, en un duelo simbólico y físico de una épica cruda y primordial. Los inabarcables paisajes de la frontera, los desiertos, las montañas y la América rural sirven de escenario para la huida de un personaje rodada desde la intimidad de los conflictos internos de sus protagonistas, proyectados hacia una escala inconmensurable en sus intensas aunque no muy numerosas escenas de acción, narradas con la fuerza de un relato pseudomítico que hace trascender al personaje más allá de su condición de mutante o de su identidad. Todo acompañado por la increíble versatilidad de la pequeña Dafne Keen, que crea casi en silencio un nuevo icono de heroína. Una que se siente que es el relevo generacional que necesitamos ahora mismo más que nunca.