Amar (Esteban Crespo)

En su segundo día, tras la gala de apertura y la reluciente alfombra roja inaugural, la Sección Oficial comienza a dar sus primeros pasos. Hoy nos llegan dos propuestas de producción española. La primera de ellas, Amar (Esteban Crespo) ha sido recibida con gran expectación al tratarse de la ópera prima de un director premiado y reconocido enormemente en el campo del cortometraje (Nadie tiene la culpa, 2011; Aquel no era yo, 2012). Sin embargo, el estreno no ha sido en absoluto el esperado ya que Crespo, formado en la realización de documentales, nos tiene habituados a la sutileza narrativa y visual en historias con trasfondo social, y para sorpresa de muchos, en esta película rompe la línea de trabajos anteriores y nos presenta la historia de dos adolescentes en la fase de descubrimiento del amor y exploración sexual.

El film quiere establecerse como un retrato de la revolución hormonal propia de la adolescencia y la forma en la que tienen de afrontar los conflictos sentimentales unos jóvenes María Pedraza y Pol Monen. El problema principal se encuentra en un tratamiento rebosante de almíbar que termina en el empalagamiento fruto de la desmesura con la que se enfatizan las emociones. Una ausencia de sutileza llevada hasta la extenuación. Aunque la propuesta se adivine interesante por un intento de huida de los lugares comunes y apostando más por una independencia autoral, la emoción poética no termina de penetrar la pantalla y lastra las posibilidades de que la cinta se tome como una muestra veraz y cercana del primer amor. Un amor primerizo, desorbitado y pasional, adjetivos que definen, además, las cualidades del director a la hora de abordar su primer largometraje.

La niebla y la doncella (Andrés Koppel)

El cine español más reciente acostumbra -quizá impulsado por los turbios tiempos que corren- a contar historias policíacas en formato de thriller con el objetivo de retratar la España más negra. Es el caso de La niebla y la doncella (Andrés Koppel), basada en la novela homónima de Lorenzo Silva, que narra la investigación que deben realizar dos agentes del cuerpo de la Guardia Civil para resolver un caso de asesinato con múltiples interrogantes. La historia se centra en la búsqueda de un asesino tras la aparición de los restos de un joven acusado de violación a menores y tráfico de drogas. La acción se desarrolla en La Gomera, una isla que se encarga de encerrar a sus personajes para resolver un conflicto profesional propio del trabajo de investigación que termina por orientarse y calar en las relaciones personales y afectivas.

Con agilidad y ritmo, el film mantiene el interés del espectador al ir fragmentando inteligentemente los golpes de efecto, base principal de la novela, para sustentar la potencia de la narración, en una historia repleta de falsas apariencias que nos hace partícipes del juego de deducción. En definitiva, una película con fines comerciales evidentes (ayudará sin duda el reparto formado por Quim Gutiérrez, Verónica Echegui y Roberto Álamo) que puede resultar en ocasiones algo desconcertante por la enorme cantidad de datos ofrecidos, algo irrelevantes. Por lo demás, correcta, bien ejecutada e interesante, aunque da la sensación de que se quedará en el montón de cintas de este tipo, sin llegar a sobresalir por encima de ninguna.