Gilda, no me arrepiento de este amor (Lorena Muñoz)

Continuamos con la Sección Oficial a concurso que hoy nos trae la película argentina Gilda, no me arrepiento de este amor (Lorena Muñoz), un biopic que relata la vida de una de las cantantes con mayor influencia de Latinoamérica, desde los dificultosos inicios hasta la llegada del éxito y veneración por parte del público, lo que la convirtió en un suceso de popularidad cuya música ha influido a multitud de artistas posteriores. Su repentina y trágica muerte (a los 34 años de edad), marcó la vida de muchas personas que, conmovidas, se encargaron de conservar su legado convirtiéndola en un icono popular de la cultura argentina.

El film parte de un amplio trabajo de documentación para ofrecernos los acontecimientos biográficos y los estados emocionales diversos por los que tuvo que atravesar la cantante a lo largo de su corta pero intensa vida, repleta de momentos tortuosos y traumáticos que la acompañaron en su camino a la gloria. Una emotiva y agridulce descripción que ayuda a preservar su figura y su música con la clara intención de homenajearla con el objetivo de evitar que caiga en el olvido.

No todas las vidas contienen elementos dramáticos suficientemente interesantes como para formular una narración sin fisuras, la de Gilda contiene material para poder proporcionar una experiencia que capte la atención del público. Aun así, si no se conoce al personaje con anterioridad quizá el visionado no termine de calar emocionalmente y se quede en una experiencia puramente divulgativa.

El intercambio (Ignacio Nacho)

Por otra parte, y en esta ocasión fuera de concurso, tenemos El intercambio, el salto al largometraje del malagueño Ignacio Nacho, autor de cortometrajes como Poliedro (2005) o Mobiliario urbano (2014).

La película, compuesta por un elenco llamativo para la taquilla conformado por Rossy de Palma, Hugo Silva, Pepón Nieto y Paco Tous, parte de un potente arranque que deja las expectativas muy altas, con prometedoras dosis de comedia que lamentablemente se van diluyendo a medida que los personajes se ven envueltos en conflictos y situaciones de aprieto y desazón. Lo que a priori se esperaba una comedia ágil, sin mayores pretensiones, termina por volverse insoportable y molesta, condicionada por un mal uso del chiste sin gracia que lleva a cotas de ridiculez y vergüenza ajena sin parangón. El toque surrealista que adquiere la trama al final del primer acto es una excusa para someter a los personajes a situaciones más comprometidas y distorsionadas que carecen por completo de credibilidad. Ni siquiera la resolución del conflicto mantiene el interés de un espectador hastiado por el sinsentido y la falta de habilidades narrativas, y el mal gusto, de su creador. Sin ningún tipo de dudas, de las peores películas proyectadas en Málaga. El hecho de estar fuera de competición posiblemente indique la falta de capacidad del director de poder competir con las demás obras. Completamente inclasificable.