The Florida Project (Sean Baker, 2017)

Llegados al ecuador de esta 70 Edición del Festival Internacional de Cine de Cannes, creemos que es necesario apartar la mirada unos grados de su emblema más representativo, esto es, la Sección Oficial a concurso, y centrarnos en las películas que más nos han convencido hasta el momento, con independencia del espacio que ocupan dentro de la inabarcable muestra francesa. Nos parece necesario hacerlo, no sólo porque ha sido en estos espacios donde hemos encontrado las propuestas que más nos han interesado, sino para ampliar un panorama a veces demasiado centrado en lo más evidente y publicitado. Existe mucho cine en Cannes en estos días más allá del Palais de Festivals.

Cine, por ejemplo, como el que trae Sean Baker con The Florida Project, un boceto a trazo puntillista sobre una familia disfuncional en el Orlando menos publicitado turísticamente, sobre la carga suburbana de los complejos de Disney World, sobre la white trash que vive al lado de las autopistas, en hostales señalizados por letreros de neón que hace tiempo dejaron de funcionar. Sería fácil, dadas estas premisas, que Baker se revolcara en la miseria y la vida en el filo, pero el gran acierto de su película es otorgar el protagonismo y la preeminencia en el punto de vista a un grupo de chavales para los que la vida es aún juego y aventura. La pantalla, dominada así por la luz de la inocencia infantil, se asemeja más a unas aventuras de Huckleberry Finn puestas al día que a una inmersión deprimente en la prostitución y la basura. En definitiva, no se trata de mostrar o no mostrar, sino de elegir cómo lo mostramos y de coherencia narrativa, ese elemento tan lejano a veces de un séptimo arte obsesionado por el golpe de efecto.

L’amant d’un jour (Philippe Garrel, 2017)

En la misma sección que el excepcional film de Baker, la Quincena de los Realizadores, participaba también la última película de uno de los grandes nombres del cine francés de las últimas décadas, Philippe Garrel. Garrel estrenaba L’amant d’un jour, enésima revisión de su cine sobre las relaciones y sus consecuencias y tercera parte de una trilogía conformada también por La jalousie y L’ombre des femmes. En esta ocasión, el autor de La frontière de l’aube nos cuenta la relación a tres bandas entre un profesor universitario, su novia y su hija, que recientemente ha sido abandonada por su pareja y debe volver al domicilio familiar. Resulta envidiable la liviandad narrativa de Garrel, su capacidad para hacer parecer la narración cinematográfica como el más sencillo de los lenguajes, su naturalidad para narrar las interacciones sociales de sus protagonistas y para que sepamos cómo cada uno de ellos se siente en cada momento sin necesitar la expresión oral de dichos sentimientos. Contar una historia a través de imágenes, conseguir que éstas fluyan con sencillez y espontaneidad, el ABC de este extraño arte, en definitiva.

Visages Villages (Agnès Varda & JR, 2017)

No podemos cerrar este paseo por lo mejor de Cannes 2017 sin hacer mención al documental que presentaban al alimón la veterana cineasta gala Agnes Varda y el joven fotógrafo y muralista JR. En Visages Villages, ambos recorren la geografía gala, de la Provenza a Normandía, para plasmar sobre venerables muros de piedra, sobre las aleaciones de metal de los contenedores, los rostros y los cuerpos de los hombres y las mujeres que forman parte de la historia de ese paisaje urbano (y rural). La concepción de ambos del arte se encuentra exactamente en el punto contrario de las coordenadas del elitismo y el diálogo entre ambos es abierto y ocurrente, fructífero, sin posiciones dominantes por experiencia, sexo etc. sólo dos creadores intentando formar algo nuevo de forma conjunta. Este antielitismo está por supuesto presente en esos retratos del tiempo con los que van sembrando el campo franco, nada de los héroes de la historia, hombres y mujeres, como usted y como yo, son los únicos objetos de atención. La sal de la tierra, diría alguien y no le faltaría razón.