<em><strong>Jupiter's Moon</strong></em> (Kornél Mundruczó, 2017)

Jupiter’s Moon (Kornél Mundruczó, 2017)

El caso de Jupiter’s Moon es paradigmático de ese tipo de películas que quieren abarcar mucho para finalmente no acabar contando nada. O al menos nada de lo que se presumían temas trascendentes a tratar. El mix entre cine social con el tema de los refugiados de fondo, mesianismo bíblico redentor y ciertos códigos del cine de superhéroes acaban por crear una amalgama de difícil procesamiento intelectual –cuando no directamente sopor–. Y eso que el film de Kornél Mundruczó tiene elementos destacables en lo formal, como el vigor en el travelling inicial, la rabia propia del cine de acción en la persecución de coches o el estilo “periodismo de trinchera” en los campos de refugiados.

El problema fundamental es quizá la ausencia de tono, insinuando temas en algunos momentos, pasando la brocha gorda temática en otros, para llegar a una (no) conclusión que se mueve entre la incógnita y la indiferencia, entre el sermón religioso y la sobreintelectualización didáctica en lo social.

Happy Death Day también es un caso de mezcla de géneros o, mejor dicho, referencial. Por un lado el esquema de Atrapado en el tiempo (Harold Ramis, 1993), de la cuál copia estructura, tema e incluso golpes de humor. Por otro el slasher de estilo Scream (Wes Craven, 1996) y todo ello situado en el contexto de campo de las fraternidades estudiantiles. Con todo ello, se puede llegar a la conclusión que no estamos ante un dechado de originalidad y el visionado así lo confirma. Sin embargo, es la propia autoconsciencia del film la que le da un valor añadido. Christopher B. Landon rueda sin complejos, dejando claro cuáles son sus referencias y las traslada de forma juguetona y desenfadada. Otra cosa es que se le puedan achacar agujeros de guión o giros un tanto cogidos por los pelos, pero que resultan peccata minuta ante la frescura que destila la cinta. Sí, la clave de todo está en estar ante un film que, aun siéndolo, nunca huele a refrito y sí a divertimento puro y duro. ¿Intrascendente? Quizá, pero apetece de vez en cuando una buena hamburguesa con queso en vez de caviar.

<em><strong>JoJo's Bizarre Adventure: Diamond Is Unbreakable</strong></em> (Takashi Miike, 2017)

JoJo’s Bizarre Adventure: Diamond Is Unbreakable (Takashi Miike, 2017)

JoJo’s Bizarre Adventure: Diamond Is Unbreakable es, nace y se muestra como puro fan service. No en vano el solo hecho que un “amic del festival” (por no decir el amic por excelencia) como Takashi Miike ruede en el propio pueblo no deja de ser una muestra más de agradecimiento por el trato y acogida que siempre le dan los fans. A partir de aquí estamos ante una película que hay que enfocar como un disfrute, como una invitación al jolgorio sin entrar en el análisis más profundo del film. La lástima es que, aun con esta actitud por delante, estamos ante una película estrepitosa, indigesta y aburrida. Un claro ejemplo de esas películas que Miike suele rodar en piloto automático y que adolece de una falta de control absoluto. Inconexa, dispersa e incoherente, el film adolece de cualquier atisbo de pulso narrativo, como si no importara nada en absoluto de lo que sucede ni sus motivos. Lo que queda es sencillamente la sensación de asistir a una gamberrada que, y eso es lo peor, agota sus gracias en los primeros minutos de su metraje y que es incapaz de remontar el vuelo.