<em><strong>Tierra firme</strong></em> (Carlos Marqués-Marcet, 2017)

Tierra firme (Carlos Marqués-Marcet, 2017)

Una vez comenzada la 14ª edición del Festival de Cine Europeo de Sevilla, que arrancó el pasado día 3 de noviembre y extenderá sus actividades hasta el próximo día 11, uno puede preguntarse cómo abarcar la variedad y alcance de su programación sin perderse en el intento por el camino. Si atendemos a su criterio oficial de programación en la Sección Oficial y se asume la naturaleza de gran recopilación de los principales títulos del cine del continente del año, puede ser una oportunidad de recuperar algunas de las películas más importantes que han pasado por festivales durante la temporada y descubrir otros nuevos por los que apuesta el propio certamen. Un ejemplo de esto último podría ser Penélope (Eva Vila) o el film de inauguración del SEFF: Tierra firme, el segundo largometraje de Carlos Marqués-Marcet (10.000 km, 2014) con Natalia Tena, Oona Chaplin y David Verdaguer. Pero puede que lo más llamativo tanto para el público como para la prensa que asiste al evento sea la posibilidad de ver producciones vistas ya en Cannes como A fábrica de nada (Pedro Pinho), Barbara (Mathieu Amalric), Un sol interior (Claire Denis) o Western (Valeska Grisebach). O también procedentes de Berlín como El mar nos mira de lejos (Manuel Muñoz Rivas) y Venecia, como el esperado regreso de Lucrecia Martel con Zama.

Este año la organización del festival ha concedido el Giraldillo de Honor a los hermanos Paolo y Vittorio Taviani, reconocidos y veteranos cineastas italianos de dilatada trayectoria. De ellos se proyectará además su último largometraje fuera de concurso (Una questione privata) y la que es considerada piedra angular de su filmografía, Padre padrone. Con ella obtuvieron la Palma de Oro en Cannes y el premio FIPRESCI en 1977. Además, el Premio Ciudad de Sevilla servirá de homenaje a la actriz danesa Trine Dyrlhom (Festen, Thomas Vinterberg, 1998), que recientemente consiguió el Oso de Plata en la Berlinale por su interpretación en La comuna (Thomas Vinterberg, 2016). De ella se proyectará fuera de competición Nico, 1988 (Susanna Nicchiarelli). El jurado internacional que tendrá la responsabilidad de repartir los principales galardones este año lo forman el cineasta alemán Thomas Arslan (Bright Nights, 2017), la actriz francesa Agathe Bonitzer (Bella durmiente, Adolfo Arrieta, 2016), la productora Valérie Delpierre (Estiu 1993, Carla Simón, 2017), el director, guionista y montador español Fernando Franco (La herida, 2013) y el programador italiano Paolo Moretti, que ha ejercido su labor en festivales como el de Roma y Venecia o la propia Filmoteca Española.

<em><strong>A estación violenta</strong></em> (Anxos Fazáns, 2017)

A estación violenta (Anxos Fazáns, 2017)

Pero probablemente lo que le de su verdadera personalidad a este certamen sean sus secciones paralelas, diseñadas para dar visibilidad a nuevas voces del cine europeo (Nuevas Olas, Nuevas Olas No Ficción) y del cine independiente producido en España (Resistencias), sin dejar de lado obras realizadas por cineastas en su comunidad en Panorama Andaluz. Estas secciones conjuntamente suponen una abrumadora diversidad de propuestas, que sirve además de expresión del compromiso del SEFF por el descubrimiento, la innovación y el distanciamiento de un siempre peligroso conformismo para cualquier festival que pretenda mantener cierta relevancia. Y si bien es verdad que la presencia de obras dirigidas por mujeres es marginal en su sección principal, alegra comprobar durante la preparación previa al mismo que la selección realizada permite programarse hasta cuatro películas diarias creadas por mujeres cineastas en distintas franjas horarias repartidas entre sus diferentes secciones. Obras europeas como Ava (Léa Mysius), Colo (Teresa Villaverde), Distant Constellation (Shevaun Mizrahi), Milla (Valérie Massadian) o Sarah Plays a Werewolf (Katharina Wyss) comparten espacio con talento español representado por Anxos Fazáns (A estación violenta), Mònica Rovira (Ver a una mujer), Ana Serret (El señor Liberto y los pequeños placeres) o Ana Domínguez (Os fillos da vide).

Además de todo esto, se puede encontrar una serie de ciclos y retrospectivas que dan cabida dentro de líneas temáticas o discursivas concretas a cine que expande el panorama cinematográfico presente en el festival para recorrer otros espacios y tiempos. Por ejemplo, en Senderos que se bifurcan se puede encontrar una variedad de films que comparten una definición flexible de una realidad representada desde la heterodoxia de su concepción. Entran dentro de ella títulos como Cosmos (Andrzej Zulawski, 2015), O ornitólogo (João Pedro Rodrigues, 2016), Eternal Homecoming (Kira Muratova, 2012) o All the Cities of the North (Dane Komljen, 2016). Un ciclo dedicado a la filmografía, el legado y la contextualización de la obra de los cineastas portugueses Margarida Cordeiro y António Reis –que pasará en 2018 por Filmoteca Valenciana, el Centro Galego de Artes da Imaxe y el Museo Reina Sofía– aporta una mirada clave para entender el cine lusitano actual y sus principales influencias, incluyendo la proyección de la que es considerada su obra maestra y referente: Trás-os-Montes (1976). Otra sección que pretende aportar claves para interpretar y acercarse a la programación del festival a partir de producciones modernas que han definido su cine es Tour/Detour. Entre ellas destaca una versión restaurada del recuperado largometraje The Cat Has Nine Lives (Ula Stöckl, 1968), considerada primera película feminista rodada en Alemania Occidental en el contexto del movimiento de la liberación de la mujer y la revolución sexual de la época.